Se caracterizan porque el sonido que emiten se produce por la vibración del aire en el tubo. Lo que les diferencia entre sí es la forma en que consigues que la columna de aire entre en vibración. Nos centraremos en los siguientes grupos:

De madera: como su nombre indica, la mayoría están construidos en este material. Y decimos la mayoría porque hoy en día algunos se hacen en metal. Están compuestos por un tubo con agujeros que se irá tapando con los dedos o con llaves para emitir distintos sonidos. Estos instrumentos tienen en su interior una lámina muy fina que, cuando la soplas, vibra contra una pared y suena. Pueden tener embocaduras diferentes y esto es lo que provoca que el sonido que producen varíe. Distinguimos entre:

Embocadura de bisel: flauta travesera y flauta dulce.
Embocadura de lengüeta simple: clarinete.
Embocadura de lengüeta doble: oboe y fagot.

Flauta, instrumento musical, que consta de un tubo cilíndrico, en el que vibra el aire cuando el soplo del intérprete se dirige contra el filo de la embocadura. Pueden abrir o cerrarse agujeros adicionales para producir diferentes notas. En las flautas transversales, como la flauta travesera de la orquesta europea y la de china, la embocadura está abierta a un lado del tubo.

La flauta travesera, la más conocida en la música occidental, aparece en China en torno al año 900 a .C. Hacia el 1100 d.C. pasa a Europa, donde se convierte en la flauta militar en las zonas de habla alemana (de ahí su antiguo nombre de flauta alemana). En la música de cámara de los siglos XVI y XVII, se tocaban conjuntos de flautas, desde la soprano hasta la bajo. Se hacían en una sola pieza y tenían un tubo cilíndrico con seis orificios. La flauta fue alterada a finales del siglo XVII por la familia Hotteterre, de los que el más famoso es Jacques Martin, Le romain, constructores de instrumentos de viento franceses, que la fabricaron en tres piezas con una llave y un tubo cónico ahusado hacia afuera desde el intérprete. Esta flauta desplazó a la habitual hasta ese momento en la orquesta de finales del siglo XVIII. Se fueron añadiendo más llaves gradualmente para mejorar la afinación de ciertas notas; así, en torno a 1800, la flauta de cuatro llaves era común, y se desarrollaron flautas de ocho llaves durante el siglo XIX.

Con el transcurrir de los años sufrió diferentes modificaciones hasta que en 1832 el constructor alemán de flautas Theobald Böhm creó una con tubo cónico, que patentó en 1847. Éste será el modelo más extendido durante el siglo XX. La flauta Böhm está hecha de metal o madera, y tiene treinta o más orificios controlados por un sistema de llaves de tapón. Su extensión es de tres octavas a partir del do central. Otras flautas orquestales son el flautín o piccolo (una octava más agudo que la flauta soprano), y la flauta contralto, el bajo de las flautas.

Los límites normales de la flauta van desde el do' hasta el do a la tercera octava. El si grave puede ser obtenido con cierta facilidad, pero es más frecuente sobrepasar el límite agudo. La flauta del sistema Böhm, es la que se usa actualmente, posee una enorme agilidad y una velocidad de ejecución parecida al violín; incluso es capaz de resolver ciertos pasajes con mayor facilidad.

 

 

 

 

 

Oboe, instrumento de viento de doble lengüeta, cuerpo de madera y tubo estrecho de sección cónica. Fue inventado en el siglo XVII por los músicos franceses Jean Hotteterre y Michael Philidor que modificaron el caramillo, más estridente, para su uso en interiores. Su oboe, llamado haut-bois ('madera alta'), tenía un cuerpo más estrecho que el caramillo, tres secciones en vez de una y una lengüeta más pequeña fijada en el extremo para los labios del intérprete.

Hacia el año 1700 la mayoría de las orquestas incluían dos de estos instrumentos. Los oboes antiguos tenían siete agujeros y dos llaves; en torno a la primera década del siglo XVIII estaban en uso modelos con cuatro llaves. A comienzos del siglo XIX se añadieron nuevas llaves, quince o más, y el tubo y los orificios fueron rediseñados. Los instrumentos de la escuela francesa (utilizados en la mayoría de países hoy día) tienen un tubo muy estrecho y un sonido penetrante.

Los de la escuela alemana (utilizados en Viena y su zona de influencia) tienen un tubo más ancho y un sonido más dulce. La extensión de los oboes modernos cuenta con dos octavas y media desde si 3. Georg Friedrich Händel, Joseph Haydn, Wolfgang Amadeus Mozart, Ludwig van Beethoven, Robert Schumann y Karl Nielsen son algunos de los compositores que escribieron obras a solo para el oboe.

El término oboe hace referencia de forma genérica a todo instrumento de doble lengüeta, como los caramillos europeos (el zurla balcánico, por ejemplo), el aulos de la Grecia clásica, el nagasvaram indio y el hirichiri japonés.

 

 

 

 

 

 

Clarinete, instrumento de viento-madera formado por un tubo cilíndrico con una sola lengüeta que se fija sobre una abertura en la boquilla en el extremo superior del tubo. Por el inferior termina en un pabellón acampanado. Los clarinetes modernos están fabricados con ébano (plástico a veces), y tienen veinte o más agujeros para producir los diferentes sonidos; algunos están abiertos para taparse con los dedos del intérprete, otros se tapan con llaves.

El ámbito del clarinete más habitual, el soprano en si bemol, es de tres octavas y media; la nota más grave es re3 (escrito mi3). Las notas por encima de la fundamental se consiguen pulsando una llave y soplando con más fuerza. Esto produce que la columna de aire dentro del instrumento vibre a frecuencia más alta. Al terminar el tubo cilíndrico, el clarinete sube una duodécima sobre el sonido fundamental (a diferencia de flautas y oboes que sólo suben una octava). Otros tipos de clarinete soprano menos comunes son el soprano en la, el contralto en mi bemol, el bajo (una octava más grave que el soprano) y el contrabajo, (una octava más grave que el bajo). El corno di bassetto de finales del siglo XVIII es un precursor del clarinete contralto. La música para los clarinetes se escribe como si estuvieran afinados en do; en el soprano en si bemol se emite esta nota cuando está escrito do. Los intérpretes pueden tocar diferentes instrumentos sin aprender nuevas digitaciones. El término 'clarinete en si bemol' hace referencia a la notación, no a la nota fundamental del instrumento.

El clarinete se inventó hacia 1700 por el constructor alemán de flautas Johann Christoph Denner de Nuremberg, como modificación del chalumeau, instrumento folclórico de lengüeta. En torno a 1840 se habían desarrollado dos complejos sistemas de llaves: el sistema Böhm, utilizado en la mayoría de países, y patentado en 1844 por el francés Auguste Buffet, que adaptó los adelantos para la flauta del alemán Theobald Böhm; y el sistema del constructor belga Eugène Albert, desarrollado hacia 1860, de orificios más estrechos y sonido más oscuro.

Los clarinetes forman parte de la orquesta desde 1780 aproximadamente aunque la primera mención del clarinete en una partitura aparece en una misa de J.A.J. Faber, organista de Amberes, en 1720. Entre las obras antiguas en las que se incluya el clarinete destacan la Obertura para dos clarinetes y trompa (1748) de Georg Friedrich Händel y el Concierto para clarinete en la mayor, K.622 (1791) de Wolfgang Amadeus Mozart que también usó clarinetes en su sinfonía denominada Paris. Después del clasicismo el clarinete se convierte en característica indispensable de toda orquesta.

 

 

 

 

 

 

Fagot o Fagote, instrumento grave de viento-madera con doble lengüeta. Su tubo cónico, de madera, mide unos 1,40 m. Está dividido en cuatro piezas o cuerpos. El pabellón, levemente abocinado, se fija al tubo bajo o cuerpo grande que, a su vez, se monta —como la tudelera o cuerpo pequeño— en la culata. El fagot suele tener ocho agujeros para los dedos y diez o más orificios provisto de 22 a 24 llaves. La lengüeta se sitúa en el tudel, tubo metálico curvado que sale de la tudelera. Posee una extensión de 3 octavas media.

El instrumento se desarrolló hacia 1650 a partir del dolcian (fabricado en una sola pieza de madera) y tiene una extensión de tres octavas y media aproximadamente desde el si bemol 2. Su primera función en la orquesta, a finales del siglo XVII, era sobre todo el apoyo a las cuerdas graves. En el periodo clásico compositores como Joseph Haydn y Wolfgang Amadeus Mozart fomentaron una posición más independiente como instrumento bajo de la sección de viento. En el siglo XIX la técnica mejoró el instrumento: los constructores alemanes añadieron llaves y recolocaron los agujeros, con lo que se fijó el modelo actual de fagot.

El fagot debe su existencia a la necesidad musical de ampliar la región grave del sonido; se trata de un singular instrumento de madera, de tubo cónico y provisto de doble lengüeta, por cuya naturaleza a sido considerado como un bajo del oboe. El fagot ha alcanzado en nuestro siglo su madurez, virtud ya demostrada en las partituras de las grandes obras orquestales de Berlioz, Wargner y Richard Strauss, y que Schöneberg potenció en su Quinteto de viento Op. 26 donde el fagot exhibe su amplia gama. tímbrica.